Hace un momento estaba recordando este videoclip. Me lo explicó una amiga mía hace poco y me encantó. No sé si sería por el tono cargado de emoción que empleaba al contármelo o porque realmente es buenísimo. Sus ojos brillaban como dos luceros en una noche oscura y sus brazos incapaces de permanecer inmóviles por la excitación, parecían recibir grandes descargas eléctricas, saltaba sin parar mientras la sonrisa de su rostro aumentaba de tamaño por momentos. Era una sensación increíble escucharla hablar. Me invadía un sentimiento de euforia incomprensible pues aún ni siquiera conocía el contenido de lo que me esperaba a continuación.
Posteriormente todo quedo aclarado, la euforia de mi compañera cobraba sentido para mí. Tras haber terminado de verlo provocó en ambas unos ligeros sollozos que intentamos esconder y ninguna quiso reconocer. Las dos comenzamos a gritar lo preciosísima que nos había parecido la canción, acompañado por carcajadas al darnos cuenta del ridículo que éramos a la par que nuestros ojos se cargaban de pequeñas lágrimas provocadas por la emoción.
Sin más preámbulo pasaré a intentar exponerlo con el mismo entusiasmo que mi amiga.
Las mujeres que aparecen en el comienzo, son griegas y desentierran algo que aún no alcanzamos a distinguir. La cantante sale del cuchitril donde se refugiaba y comienza a pasear por los suburbios de Berlín mientras sigue aun unicornio tan blanco como lo és una nube tras haber descargado toda su furia. Se trata de un fornido animal, robusto y de pura sangre. Tras un rato caminando entre la pobreza, el corcel acelera su paso y la mujer se ve obligada a correr tras él o de lo contrario lo perderá su rastro. Llegan a un frondoso bosque donde las copas de los arboles parecen rozar el cielo con sus delicadas ramas y en el que la desconcertada cantante busca impaciente su objetivo. Éste le conduce hasta una cabaña donde se encuentra la extraña figura que habían desenterrado las mujeres vestidas de luto. Nuestra protagonista comienza a lavarlo delicadamente con agua para poder desprenderlo del incrustado barro y poder descubrir el misterio. El enigma inconscientemente perseguido resulta ser un hombre, más concretamente, se trata de su marido.
Toda esta historia se encuentra cargada de un simbolismo que para mi hubiera pasado desapercibido si mi amiga nunca hubiera esclarecido el misterio. El unicornio simboliza los sueños de la mujer de pelo corto que camina con su micrófono. Se ve obligada a perseguirlos contra todo pronóstico, de lo contrario los perderá para siempre y con ellos la oportunidad de ser feliz. Al decidir ser fiel a los dictados de su corazón ellos le conducen hacia la tan anhelada y aparentemente escondida felicidad que se encuentra escondida bajo una apariencia indeterminada tras la que se descubre la fornida figura de su marido, al que siempre había tenido ahí pero oculto por el barro que hace referencia a los frutos de la rutina, los cuales le impedían valorar lo que tenía. Él era lo único que necesitaba para ser feliz y no lo sabía.
La rutina es el mayor enemigo para el amor, es capaz de matarlo y el hombre sin amor no es hombre. Necesita amar y sentirse amado. Necesita darse a los demás. Pues como dice Aristóteles “el hombre es un ser social por naturaleza”
lunes, 26 de mayo de 2008
Aparentemente una canción cualquiera
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